Esta entrada la he pensado durante muchos días, pues es en realidad una catarsis más que una propuesta concreta. Aunque estoy seguro que irá más de alguna reflexión implícita para que ustedes, apreciables lectores, puedan repensar y acaso como ganancia, me ayuden a difundirla y lograr cambios. Sin más preámbulo, quería reflexionar sobre el famoso debate que debe existir entre dos personas pensantes, con posturas claras y que muchas veces se respaldan en el estudio de casos, mucha literatura y las experiencias vivenciales que nos hacen interesarnos en los temas. Yo, al crear este blog, tenía claro que molestaría a algunos, motivaría a otros y quizá, en el mejor de los casos, influiría en las actitudes de algunos lectores, para mejorar su percepción del país, de la vida en general.
Ante esta inocente intención, pensada, dudada y calculada durante varios meses, por fin me eché al agua, y aunque hay mucha gente que me ha apoyado, puedo presumir de amigos "digitales" con los cuales podemos compartir ideas similares y en fin, creo que he sentido aprecio y cariño de parte de algunos, nunca ha faltado el que salta de entrada irritado "Rumbo positivo??? Uy, eso es de ilusos... no hay nada positivo aquí". Lo cual era de esperarse. Más aún que muchos no me sigan en Twitter, pero pese a ello ingresar a mi blog a cada rato y no se pierden mis publicaciones por mucho que detesten mis planteamientos o que los incomode. Me han llamado de todo, incluida usted que me dijo "culicagado", en su momento.
Así las cosas, ¿Creen que es la manera en cómo podemos debatir en este país? ¿Estamos calificados y esas son las actitudes de las personas "pensantes" de este país que ante cualquier postura contraria a la de ellos esgrimen insultos a diestra y más diestra? En fin, me enorgullece, o talvez me honra que se me ataque, que se me contraríe, es evidente que les gusta leer mis publicaciones, así que vamos poco a poco calando en su imaginario y quizá algún día, puedan ver al país y aplicar algo positivo, en vez de protestar y protestar y manifestar siempre "en contra" de algo.
Si los que estamos aquí, los que criticamos la política, los que estamos al tanto de nuestro alrededor, que medio entendemos el contexto global, que se supone que muchos somos universitarios que queremos hacer algo importante por el país, si nosotros nos dedicamos a insultar a cualquiera solo por el hecho de pensar diferente, ¿Cómo esperamos que la masa iletrada y con poco acceso a la educación no linche, ni apedree ni vote, al final, por el payaso del circo cada cuatro años?
Temo que nosotros mismos debemos reflexionar, no como orgullosos privilegiados de nuestro sistema sino como ciudadanos. ¿Qué ejemplo damos y hasta dónde llega nuestra responsabilidad? Yo, por mi parte, considero que cada insulto es una muestra de que el mensaje está llegando. No caigo en ese juego y siempre propongo antes que destruir. Talvez llegue el mensaje. Talvez...
Por Guicho G.
Mostrando las entradas con la etiqueta Analista. Mostrar todas las entradas
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jueves, 20 de noviembre de 2014
jueves, 6 de noviembre de 2014
¿Es malo generar energía eléctrica?
¿No les parece perverso que se bloqueen proyectos hidroeléctricos pero a su vez se alegue por el costo y la deficiencia en la red de distribución de la energía? ¿Cómo así que hay grupos que roban electricidad y luego la venden excusándose con que los costos de energía "legales" son muy altos? Acaso hemos llegado a un nivel de descaro en el que lo "correcto" y lo "aceptable" es robar para que otros no se lo roben. ¿Así funciona? Bueno, pues hay que empezar a abrir los ojos y a decir las cosas como es.
En este enlace encontrarán una versión de la historia que muy pocas veces se habla públicamente:
https://www.youtube.com/watch?v=VnjnCi_q3Pk
No caben razones ni justificaciones para amedrentar, golpear y asesinar bajo el escudo de la "resistencia" mal llamada pacífica. Es preocupante que el Gobierno no accione ni haga nada por resolver lo que es hoy un problema real y tangente. Yo veo más allá, mañana podrían bloquear cualquier negocio, cualquier industria con la excusa de la "resistencia", solo para ellos tener su propia mina de oro.
Tenemos que despertar, salir del letargo, pasar de la preocupación a la acción. Guatemala no debe permitir más que unos pocos se aprovechen de la pobreza e ignorancia de muchos. Tenemos que hacer algo.
En este enlace encontrarán una versión de la historia que muy pocas veces se habla públicamente:
https://www.youtube.com/watch?v=VnjnCi_q3Pk
No caben razones ni justificaciones para amedrentar, golpear y asesinar bajo el escudo de la "resistencia" mal llamada pacífica. Es preocupante que el Gobierno no accione ni haga nada por resolver lo que es hoy un problema real y tangente. Yo veo más allá, mañana podrían bloquear cualquier negocio, cualquier industria con la excusa de la "resistencia", solo para ellos tener su propia mina de oro.
Tenemos que despertar, salir del letargo, pasar de la preocupación a la acción. Guatemala no debe permitir más que unos pocos se aprovechen de la pobreza e ignorancia de muchos. Tenemos que hacer algo.
martes, 30 de septiembre de 2014
Análisis: Monzón vs Trujillo
Interesante cómo se están abordando los hechos ocurridos en San Juan Sacatepéquez y cómo nuestros analistas políticos han tomado una postura más moderada y muy necesaria para encontrar los punto intermedios de nuestras ideas. Sin embargo, casi siempre volvemos a anteponer la ideología y dejar de un lado las oportunidades que esos nefastos hechos han abierto. Miremos estos casos:
Así argumenta Marielos Monzón, una abierta activista de Izquierda, quien asegura en su columna del 30 de septiembre:
"La criminalización generalizada de los movimientos de resistencia solo lleva a mayor conflictividad y a la ruptura del tejido social. La imposición de proyectos de cualquier tipo, sin que medie un proceso de diálogo e información, ha provocado en numerosas regiones del país una creciente oposición, y la respuesta no puede ser la indiferencia ni la militarización del área, porque esto no resuelve los problemas".
En pocas palabras, ella atribuye el problema actual a la existencia de grupos ilegales y violentos, pero que está motivada por los mismos empresarios y el Gobierno por "imponer" su voluntad sobre los "pacíficos" activistas sociales. Además, argulle:
"Utilizar lo ocurrido en San Juan Sacatepéquez para acrecentar el discurso del odio, el racismo, la criminalización, la descalificación y estigmatizar llamando terrorista y delincuente a todo aquel que participa en movimientos sociales o defiende derechos es un camino equivocado y perverso".
Estoy muy de acuerdo con esto. No se trata solo de "satanizar" los movimientos sociales, pero también que la protesta se haga por las vías adecuadas, legales, pertinentes para evitar que los aprovechados puedan hacer semejantes barbaridades. Ahora bien, el columnista Pedro Trujillo, en columna de la misma fecha va por otro lado y opina:
"Las empresas promueven desarrollo, mejoran las condiciones de vida, crean puestos de trabajo alternativos a los tradicionales -que no han sacado de la miseria al país- y contratan a muchas mujeres, generando un sustancial grado de independencia frente a la tradicional subordinación machista. Ese grupito de terroristas, incrustado en movimientos que monopolizan “la lucha social y campesina”, decidió matar -otra vez- a varios miembros de una familia y amenazar a muchas personas, bajo la “gravísima acusación” de estar relacionados con cierta empresa."
Y su tono parece responder a Monzón y a otros similares con este argumento:
"Ustedes destruyen este país que dicen suyo con cínico nacionalismo. Tienen manchadas las manos —y la pluma— de sangre, el alma repleta de odio y los bolsillos de intereses. La mayoría son chusma fratricida fracasada que militó en movimientos revolucionarios del pasado, cuyo objetivo sigue siendo mantener mísera a la población y que el liderazgo —como en Cuba— tenga privilegios a expensas de los demás".
Siento muy necesario destacar aquí que la discusión es sana, no se trata de no opinar, sino todo lo contrario. Ahora bien, ¿Cómo podemos opinar tan diferente sobre temas que parecieran tan obvios, tan claros? Como unos se pueden lavar las manos y aprovechar la oportunidad para arremeter siempre a sus supuestos enemigos (el empresariado) cuando los hechos son tan contundentes.
Dejo una columna por analizar pendiente. más concisa aunque encierra ciertos recovecos por comentar. Usted decide señor lector. ¿Aceptamos responsabilidades, solo señalamos o nos lavamos la manos como sociedad?
Así argumenta Marielos Monzón, una abierta activista de Izquierda, quien asegura en su columna del 30 de septiembre:
"La criminalización generalizada de los movimientos de resistencia solo lleva a mayor conflictividad y a la ruptura del tejido social. La imposición de proyectos de cualquier tipo, sin que medie un proceso de diálogo e información, ha provocado en numerosas regiones del país una creciente oposición, y la respuesta no puede ser la indiferencia ni la militarización del área, porque esto no resuelve los problemas".
En pocas palabras, ella atribuye el problema actual a la existencia de grupos ilegales y violentos, pero que está motivada por los mismos empresarios y el Gobierno por "imponer" su voluntad sobre los "pacíficos" activistas sociales. Además, argulle:
"Utilizar lo ocurrido en San Juan Sacatepéquez para acrecentar el discurso del odio, el racismo, la criminalización, la descalificación y estigmatizar llamando terrorista y delincuente a todo aquel que participa en movimientos sociales o defiende derechos es un camino equivocado y perverso".
Estoy muy de acuerdo con esto. No se trata solo de "satanizar" los movimientos sociales, pero también que la protesta se haga por las vías adecuadas, legales, pertinentes para evitar que los aprovechados puedan hacer semejantes barbaridades. Ahora bien, el columnista Pedro Trujillo, en columna de la misma fecha va por otro lado y opina:
"Las empresas promueven desarrollo, mejoran las condiciones de vida, crean puestos de trabajo alternativos a los tradicionales -que no han sacado de la miseria al país- y contratan a muchas mujeres, generando un sustancial grado de independencia frente a la tradicional subordinación machista. Ese grupito de terroristas, incrustado en movimientos que monopolizan “la lucha social y campesina”, decidió matar -otra vez- a varios miembros de una familia y amenazar a muchas personas, bajo la “gravísima acusación” de estar relacionados con cierta empresa."
Y su tono parece responder a Monzón y a otros similares con este argumento:
"Ustedes destruyen este país que dicen suyo con cínico nacionalismo. Tienen manchadas las manos —y la pluma— de sangre, el alma repleta de odio y los bolsillos de intereses. La mayoría son chusma fratricida fracasada que militó en movimientos revolucionarios del pasado, cuyo objetivo sigue siendo mantener mísera a la población y que el liderazgo —como en Cuba— tenga privilegios a expensas de los demás".
Siento muy necesario destacar aquí que la discusión es sana, no se trata de no opinar, sino todo lo contrario. Ahora bien, ¿Cómo podemos opinar tan diferente sobre temas que parecieran tan obvios, tan claros? Como unos se pueden lavar las manos y aprovechar la oportunidad para arremeter siempre a sus supuestos enemigos (el empresariado) cuando los hechos son tan contundentes.
Dejo una columna por analizar pendiente. más concisa aunque encierra ciertos recovecos por comentar. Usted decide señor lector. ¿Aceptamos responsabilidades, solo señalamos o nos lavamos la manos como sociedad?
viernes, 19 de septiembre de 2014
Espionaje y asesoría
Difícil la tarea en este país, en donde uno quiere planificar la redacción de un tema, investiga, se documenta y al día siguiente sueltan dos o tres bombazos, con los que uno no tiene más que guardar la información e intentar recuperarla en algún momento. Todavía no ha pasado la impresión del llamado espionaje que Baldetti hizo a El Periódico, cosa ya de por sí sujeta a muchas teorías y supuestos que son de estremecerse, y la asesoría que recibió de una persona con el IQ inferior al de un plátano, como para recomendar publicar antes la nota y generar uno de los momentos más difíciles de la manda-más de la nación. Aunque a don Otto esta afirmación le enoje.
Lo plantearemos sobre dos supuestos:
1) Un asesor o la misma Baldetti consideró que lo más adecuado para desprestigiar a El Periódico y minimizar el impacto de la nota era salir antes desmintiéndola. Pocos "analistas" y críticos se fijaron que realmente el asunto de la finca tenía poco de investigación y no era mucho más que una nota. Sin embargo, al evidenciar que existen empleados del medio "comprados" o "vendidos" al Gobierno, vemos que el asunto es mucho más grave. Primero, porque la polémica y victimización de los que ya son expertos en EP hicieron que tomara más relevancia de la que implícitamente tenía la "investigación", en pocas palabras, hizo que llamara más la atención. Hoy más gente cree que la nota es una prueba de que ella no puede darse ese tipo de lujos. Segundo, porque nos deja la duda de si existen empleados comprados en más medios, que están informando sobre la agenda que se maneja (lo cual implicaría también muchas más aristas). Tercero, si existe espionaje y monitoreo previo de las notas, lo que encontramos es que todas las noticias, rumores y chismes que se manejan dentro de las secciones como "El Peladero", por ejemplo, son permitidas y se dejan pasar con una intención.
2) La idea fue tan tonta, tan políticamente inadecuada, que lo más probable es que haya sido intencional. Para desgastar la imagen de la vice, dudo mucho que ella se prestara a ese juego. Otra posible teoría es que sea una "cortina de humo" para que no se hable de otros temas importantes, como el asunto de las comisiones de postulación, la propuesta de ley de Desarrollo Rural o quizá otro tema que ni siquiera nos enteramos. Este Gobierno nos ha demostrado que no es capaz de llevar a cabo planes tan elaborados, pero nuestros medios de comunicación no son lo suficientemente disciplinados como para profundizar en cada nota y suceso, por lo que cualquier escándalo medio fabricado sirve.
No pretendo saberlo todo, solo que como lectores críticos seamos más inquisitivos, no nos creamos cualquier cosa que leamos y debemos tener mucho más cuidado. Nuestros analistas y columnistas de opinión suelen presumir de muy vivos, pero generalmente se van con la finta, les hacen el tunelito y los dejan viendo hacia otro lado. Le daré seguimiento a este tema analizando también a El Periódico, el cual me parece no se ha abordado con la madurez que requiere.
Por Güicho G.
jueves, 28 de agosto de 2014
¡No nos dejemos engañar!
En los tiempos actuales, mucha gente se preocupa por las noticias, es usual que nos envíen cadenas por Facebook e inclusive por Twitter pidiendo hacer algo, compartir, darle "like" o cualquier cosa solo para evitar algo o aportar a alguna causa. Y aunque muchos lo toman a chiste y a la gran mayoría nos molesta esta invasión del espacio personal, son muy pocos los que van a la fuente original de la información e indagan, cuestionan y llegan al fondo del asunto.
Esta entrada será breve. Solo quiero expresar mi preocupación por la falta de energía que tenemos para cuestionarnos lo que leemos diariamente, sobre todo en redes sociales. Se está volviendo tendencia que los medios de noticias digitales, en su desesperación por contar una historia "novedosa" simplemente agarran cualquier cosa en línea que sea tendencia y hacen un artículo superfluo. Y el problema radica en que luego comparten esa nota como "información", que en la mayoría de ocasiones aporta cero a nada en las preocupaciones diarias.
Este espacio de Rumbo Positivo busca servir como medio de indagación, mi catarsis personal y de contrastar opiniones y formatos de noticias. Muchas veces he discutido con gente porque cuestiono lo que su medio o su nota quiso dar a entender. Muchos se ofenden, otros platican, otros se explican. El punto es que mis intervenciones van con el objetivo de que indaguemos, desconfiemos y lleguemos al fondo para que las "noticias" sean en realidad algo de sustancia para nosotros.
Hoy cualquiera es periodista, hoy cualquiera escribe y publica lo que piensa, quizá sin rigurosidad técnica de la profesión. Pues bien, yo aquí cuestiono, planteo interrogantes, no pretendo dar todas las respuestas pero sí que despertemos la curiosidad y no nos dejemos engañar. Siempre es bueno agradecer su lectura fiel. En poco tiempo he notado el incremento en las visitas a mi blog.
Sigamos construyendo para Guatemala un espacio de debate y diálogo.
Esta entrada será breve. Solo quiero expresar mi preocupación por la falta de energía que tenemos para cuestionarnos lo que leemos diariamente, sobre todo en redes sociales. Se está volviendo tendencia que los medios de noticias digitales, en su desesperación por contar una historia "novedosa" simplemente agarran cualquier cosa en línea que sea tendencia y hacen un artículo superfluo. Y el problema radica en que luego comparten esa nota como "información", que en la mayoría de ocasiones aporta cero a nada en las preocupaciones diarias.
Este espacio de Rumbo Positivo busca servir como medio de indagación, mi catarsis personal y de contrastar opiniones y formatos de noticias. Muchas veces he discutido con gente porque cuestiono lo que su medio o su nota quiso dar a entender. Muchos se ofenden, otros platican, otros se explican. El punto es que mis intervenciones van con el objetivo de que indaguemos, desconfiemos y lleguemos al fondo para que las "noticias" sean en realidad algo de sustancia para nosotros.
Hoy cualquiera es periodista, hoy cualquiera escribe y publica lo que piensa, quizá sin rigurosidad técnica de la profesión. Pues bien, yo aquí cuestiono, planteo interrogantes, no pretendo dar todas las respuestas pero sí que despertemos la curiosidad y no nos dejemos engañar. Siempre es bueno agradecer su lectura fiel. En poco tiempo he notado el incremento en las visitas a mi blog.
Sigamos construyendo para Guatemala un espacio de debate y diálogo.
martes, 12 de agosto de 2014
Propuesta de Gobierno
Hemos llegado a niveles, en donde ya no se puede razonar con el político, en donde ninguna de las alternativas de "candidatos" nos deja algo qué esperar. Sabemos que los diputados no moverán un solo dedo en una ley si esta no les trae beneficios económicos o de votos condicionados. Sabemos que los ministros no harán nada que ponga en entredicho el apoyo de ciertos grupos o con tal de no "desprestigiarse" y lo perverso de todo esto es que la ciudadanía asiste a este juego como partícipes activos a todo esto.
¿Cuántas veces ha oído sobre el tráfico de influencias, sobre familiares que han "salido adelante" o "salido del hoyo" luego de que algún funcionario los jaló o crearon un negocio a través de un intermediario dentro del Estado? Muchas veces repudiamos solo al político pero no al ciudadano que participa de semejantes negocios y que son socios y cómplices. ¿Sabía usted que en casi todos los niveles del gobierno se cobra casi el 30 % del valor de cualquier obra en comisiones para quien haya conseguido el negocio? ¿Que todos los precios son inflados, falsos y sobrevalorados para que gastar más de lo necesario en cada pequeño proyecto?
Bueno, resulta que esto no es solo culpa del Gobierno, es culpa de nosotros como sociedad, que a cada negocio le encontramos una ventaja como tal, tenemos tan poca dignidad o estamos tan deseosos de que ese sea el banderazo de salida. Ya lo decía yo en otra ocasión, fantoches como Baldizón o prodigios del habla como Serrano no son más que el reflejo de nuestra sociedad, fueron criados y cultivados en nuestros mismos círculos.
Y bueno, cuál es la propuesta actual que podemos hacer. La coacción ciudadana, la puesta a la venta y cara de nuestro voto. Comencemos a proponer de verdad y sin tapujos qué queremos y vendámoselas cara: Yo voto por aquel que prometa disolver el Parlacén, yo voto por aquel que prometa cambiar la Ley Orgánica del Congreso para que no puedan recetarse salarios a dedo. Yo voto por aquel que se comprometa a bajarse el sueldo a la mitad (o más). Yo voto por aquel que se oponga a subir el presupuesto de la nación y a adquirir más deuda. Seamos claros, dignos y no nos callemos.
Aprovechemos las redes sociales para evidenciarlo, etiquetemos a los políticos de turno, a todos. No nos dejemos vencer. Y verifiquemos esa información. Diputado que vote a favor de la deuda, tachémoslo, y a su partido. Que la dignidad empiece por uno mismo. Eso es comenzar a tomar el rumbo adecuado.
¿Cuántas veces ha oído sobre el tráfico de influencias, sobre familiares que han "salido adelante" o "salido del hoyo" luego de que algún funcionario los jaló o crearon un negocio a través de un intermediario dentro del Estado? Muchas veces repudiamos solo al político pero no al ciudadano que participa de semejantes negocios y que son socios y cómplices. ¿Sabía usted que en casi todos los niveles del gobierno se cobra casi el 30 % del valor de cualquier obra en comisiones para quien haya conseguido el negocio? ¿Que todos los precios son inflados, falsos y sobrevalorados para que gastar más de lo necesario en cada pequeño proyecto?
Bueno, resulta que esto no es solo culpa del Gobierno, es culpa de nosotros como sociedad, que a cada negocio le encontramos una ventaja como tal, tenemos tan poca dignidad o estamos tan deseosos de que ese sea el banderazo de salida. Ya lo decía yo en otra ocasión, fantoches como Baldizón o prodigios del habla como Serrano no son más que el reflejo de nuestra sociedad, fueron criados y cultivados en nuestros mismos círculos.
Y bueno, cuál es la propuesta actual que podemos hacer. La coacción ciudadana, la puesta a la venta y cara de nuestro voto. Comencemos a proponer de verdad y sin tapujos qué queremos y vendámoselas cara: Yo voto por aquel que prometa disolver el Parlacén, yo voto por aquel que prometa cambiar la Ley Orgánica del Congreso para que no puedan recetarse salarios a dedo. Yo voto por aquel que se comprometa a bajarse el sueldo a la mitad (o más). Yo voto por aquel que se oponga a subir el presupuesto de la nación y a adquirir más deuda. Seamos claros, dignos y no nos callemos.
Aprovechemos las redes sociales para evidenciarlo, etiquetemos a los políticos de turno, a todos. No nos dejemos vencer. Y verifiquemos esa información. Diputado que vote a favor de la deuda, tachémoslo, y a su partido. Que la dignidad empiece por uno mismo. Eso es comenzar a tomar el rumbo adecuado.
lunes, 11 de agosto de 2014
¿Qué nos deja la muerte?
Cuando morimos nada nos llevamos, nada. No vale si fuimos importantes, si nos rodeamos de comodidades, si aprovechamos el tráfico de influencias, si gozamos de los beneficios de pertenecer al Estado o si vivimos de lo que nos robamos durante años, aunque sea exiliados en lugares como Panamá inventándonos excusas. No, cuando morimos todos vamos a parar al mismo lugar, a un cementerio para ser alimento de gusanos. Lo que queda de nosotros es solo el recuerdo, la imagen, la empatía, el dolor, el aprecio. Eso de que nos extrañen, de verdad, "extrañarnos" es algo que quizá nos permita seguir viviendo, en sus recuerdos, como diría Arjona.
Y hoy, ante tanta muerte mediática, pareciera que hay que reflexionar más aún sobre ello. Debe ser el espejo en el que se midan nuestros políticos mediocres, nuestras autoridades miopes, los "como cuando hay" como diría mi papá, los activistas que trafican con el hambre de mi pueblo. Acaso si no ante la perspectiva de la muerte se arrepienten, de verdad que hemos llegado a niveles de inhumanidad increíbles. No podemos permanecer indiferentes ante el correr del tiempo, ante la balanza de la vida. ¿En qué momento decimos "ya basta" y comencemos a hacer lo adecuado, lo correcto, lo necesario y no lo que me conviene?
Quizá yo sea muy joven para ponerme a reflexionar sobre esto. Quizá los políticos ya estén curtidos de esto también. Pero eso no nos da excusa para dejar de señalarlo. Solo tenemos tiempo en esta vida. Cada asesinato o muerte mediática nos lo recuerda, no nos vayamos por lo romántico, por lo trillado. Abordemos el tema central y pragmático de todo: ¿Qué estamos haciendo para que nuestro recuerdo sea de verdad querido? ¿Qué estamos dejándoles a nuestros hijos, nietos y demás? ¿Estamos aportando a nuestro país, estamos cumpliendo las leyes, haciendo lo adecuado? ¿O solo estamos aprovechándonos de todos y de todo?
Estas inquietudes van dirigidas a nuestras "sin clase" política, pero aplican también a todos los ciudadanos de a pie. Vamos a hacer la diferencia. No nos olvidemos del recordatorio constante de que podemos cambiar para bien, en lo individual para mejorar en lo colectivo. Claro que podemos, solo pongámonos de acuerdo. ¿Les parece?
Y hoy, ante tanta muerte mediática, pareciera que hay que reflexionar más aún sobre ello. Debe ser el espejo en el que se midan nuestros políticos mediocres, nuestras autoridades miopes, los "como cuando hay" como diría mi papá, los activistas que trafican con el hambre de mi pueblo. Acaso si no ante la perspectiva de la muerte se arrepienten, de verdad que hemos llegado a niveles de inhumanidad increíbles. No podemos permanecer indiferentes ante el correr del tiempo, ante la balanza de la vida. ¿En qué momento decimos "ya basta" y comencemos a hacer lo adecuado, lo correcto, lo necesario y no lo que me conviene?
Quizá yo sea muy joven para ponerme a reflexionar sobre esto. Quizá los políticos ya estén curtidos de esto también. Pero eso no nos da excusa para dejar de señalarlo. Solo tenemos tiempo en esta vida. Cada asesinato o muerte mediática nos lo recuerda, no nos vayamos por lo romántico, por lo trillado. Abordemos el tema central y pragmático de todo: ¿Qué estamos haciendo para que nuestro recuerdo sea de verdad querido? ¿Qué estamos dejándoles a nuestros hijos, nietos y demás? ¿Estamos aportando a nuestro país, estamos cumpliendo las leyes, haciendo lo adecuado? ¿O solo estamos aprovechándonos de todos y de todo?
Estas inquietudes van dirigidas a nuestras "sin clase" política, pero aplican también a todos los ciudadanos de a pie. Vamos a hacer la diferencia. No nos olvidemos del recordatorio constante de que podemos cambiar para bien, en lo individual para mejorar en lo colectivo. Claro que podemos, solo pongámonos de acuerdo. ¿Les parece?
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viernes, 1 de agosto de 2014
¿Cómo nos venden afuera?
![]() |
| La ley no importa, para las ONG's solo vale su verdad |
mayor problema de Guatemala es que se plantean "soluciones" y alternativas desde la ideología y no desde la gente. El activista que inició con un pequeño proyecto de ayuda comunitaria se dio cuenta que era rentable utilizar esos proyectos para "vivir bien", así que ahora es un activista, con una ONG fundada por él, que no paga impuestos, que no es fiscalizada y sirve para su postura de negocios: seguir lucrando con la gente.
¿No me cree? Mire a su alrededor, recorra las páginas de la prensa, vea cuántas veces aparecen declaraciones de organizaciones "sociales" justificando actividades delictivas en todos los puntos cardinales del país. Siempre presentes en "la lucha", siempre atentos a aparecer en las noticias, estos activistas pareciera (y sabemos que es verdad) que lo único que les importa es perpetuar su mina de oro: si Guatemala progresa, si Guatemala reduce sus índices de pobreza y desempleo, ellos se quedarán sin hueso. Bien saben que en otro país les será mucho más difícil enriquecerse sin trabajar.
Recuerde, cada vez que lea "No queremos hidroeléctricas" o que se entere que bloquearon un paso "exigiendo la liberación de nuestros líderes" encontrará activistas "asesorando" a las comunidades. No importa si es para instalar una nueva hidroeléctrica, para construir una nueva carretera, para oponerse a los cobros de energía eléctrica (como si estuvieran dispuestos a iluminarse con candelas), contra cualquier negocio que medio parezca de "extranjeros". Ahí los va a ver, a los activistas haciendo su trabajo, sembrando intriga y dividiendo a la gente.
Miren el ejemplo de los encarcelados por promover el robo de energía eléctrica. Tres "líderes" fueron apresados, y además de bloqueos, manifestaciones y toda una logística de comunicados de prensa y Lobby con otras "organizaciones", ahora ya están vendiendo el conflicto afuera, crean sitios web, convocan al público inocente e incauto de otras latitudes, gente con tan pocas preocupaciones en su vida que andan tomando la bandera de cualquier indignado en cualquier país. Yo me he topado con estrategias de este tipo por casos de minería, del conflicto armado, por desalojos y ahora también por robar luz.
Triste cuando no queda más que mentirle a la cara al mundo, vender una historia trágica de represión y de víctimas minorías en el país.
Estén atentos, según los incautos de los países "desarrollados", somos salvajes viviendo en árboles víctimas de un Gobierno represor. Y el problema no es ese, sino que la gentil ayuda que envían nuestros salvadores para combatir este "mal" no se ve en ningún lado más que en los bolsillos de los activistas. No nos prestemos a ese juego.
Por Güicho Godoy.
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miércoles, 30 de julio de 2014
La intolerancia, desde abajo
![]() |
| Medios de "analistas" parcializados que critican a sus hermanos |
Resulta que vivimos en un país, tan subdesarrollado, que el
único campo laboral que parece expandirse y prometer grandes réditos para la
carrera son los “analistas sociales”. Ahora los leemos en todos los medios
digitales saber, conocer y condenar todo lo que sucede en Guatemala. Curioso
además que varios de ellos radican en Canadá, Noruega y tantos otros países,
aquello que el hueso del “analista” genera becas y los hace conocer el mundo.
Por un lado, gritan premisas de derechos humanos, de igualdad, equidad, se
saben todo aquello de la “legítima defensa de nuestros derechos” y son
tolerantes con cualquier cátedra minoritaria.
Más curioso es que cuando uno los indaga dispuesto a
dialogar y conocer más de su postura contestan con insultos, con falacias “ad
hominem” y con descontextualización de cualquier hecho. Uno no puede generar un
debate respetuoso sin que lo juzguen a uno de pertenecer al CACIF, de ser
ladino, capitalino, hombre, que si se es familiar de algún militar y toda esa
falta de coherencia en sus argumentos. ¿Acaso importa la iglesia, el credo o
cómo suena mi apellido? Lo que debe importar es la realidad y la coherencia de
nuestros actos. Pero si pedimos respeto para las minorías (quién es minoría en
este país, piense) por qué no empezamos
por respetar a quien debate con nosotros, por qué no referirnos a los hechos, a
las ideas y por qué no predicar con el ejemplo: el respeto a la opinión de los
demás.
En fin, me causa curiosidad, especialmente en estos académicos
a distancia, que detrás de su computadora creen componer el mundo,
especialmente Guatemala, con su sola inteligencia. Pero hay más, resulta que se
dan el lujo de criticar a la mayoría de guatemaltecos que quiere prosperar, que
trabaja, que día con día se esfuerza con salir adelante. Y ahí sí, me
perdieron, puedo ser tolerante con lo que quieran, pero no con que se burlen o
juzguen a sus hermanos, a quienes hacen mucho más que ellos pese a no recibir
sus ganancias, especialmente en Euros.
Resulta ahora que querer tener una casa es malo, es el
cochino “sueño americano”. Resulta que tener una carrera, poner un tu negocio,
querer tener un carro nuevo o cualquier lujo es ser “aspiracional”, y peor aún,
es ser mediocre y malo.
Pero a ellos, a estos activistas que solo son indigenistas
cuando vienen los Euros, que solo son feministas cuando pasan la tarifa, sí que
los ve en autos del año, de “gira” en Europa vendiendo sus proyectos de
igualdad, no digamos lo que compran o los que se instalan ya de plano en otro
país, a vivir de criticar a distancia.
No digo que las familias pudientes de Guate sean un ejemplo
de justicia e igualdad, pero pretender cambiar esa realidad practicando iguales
errores y discriminaciones me parece ridículo. Aprendamos a respetar los derechos
de nuestros iguales, se supone que eso predican. Sobre todo porque, al final,
somos estos guatemaltecos aspiracionales los que en verdad estamos trabajando.
El campesino no trabaja solo para comer, trabaja para tener una mejor realidad
para sus hijos. De cuándo a acá va a venir un tipejo con ínfulas de analista a
criticar a todos los que trabajan honestamente en la profesión u oficio que
sea.
Con el perdón de, pero si esa es la tolerancia que predican,
prefiero pasar. No permitamos esta intolerancia, que se resume a esnobismo del
más básico, mediocre e hipócrita. Al que le quede el guante…
Por Güicho Godoy
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Nuestra bella gente
![]() |
| Usted es Guatemala. Que no le digan lo contrario |
Cuando abrí este blog pensé en invitar a la gente y moverla
hacia pensamientos y acciones positivas a favor
del país. Gracias a mis viajes,
a mi familia y a mis estudios he podido comprender la realidad de la nación,
indignarme con su dolor y fascinarme con su belleza. Por eso nació “Rumbo
Positivo”, convencido que la gente buena, honesta y trabajadora puede mucho más
que la mediocridad. Sin embargo, en las últimas semanas y en general desde que
las redes sociales se han dinamizado en el país, lo que leo es resentimiento,
manipulación y aprovechamiento. Y eso me ha hecho enfocarme en criticar a los
malos chapines, en señalarlos y enfrontarlos, muy lejos de lo que deseaba.
Pero es necesario. Es tan fácil criticar y se ha puesto tan
de moda, que es común ver a algunos “influenciadores” despotricar contra el
gobierno, contra el CACIF pero luego se meten con la clase media, con los
empresarios emergentes y con todos quienes aspiramos a ganar un poco mejor a
través de nuestra creatividad. Para estos mediocres, aspirar a tener una mejor
calidad de vida es “venderse”, cosa curiosa que ellos no “se venden” cuando
vienen las donaciones de Noruega, Canadá y otros países para mantener sus
organizaciones de derechos humanos. No me extenderé al respecto, quiero
mantener este post positivo.
Volteemos a ver a nuestro alrededor, mire a sus compañeros
de trabajo, mire a toda esa gente que está trabajando justo en este momento,
piense en los basureros, en la maravilla de su buen humor y su alegría al
madrugar para ir a recoger su basura. Piense en el campesino, a quien le
debemos de verdad nuestra comida, cómo suda bajo el sol para hacer la tierra
producir. No se olvide inclusive del maestro que tiene que caminar a pie
decenas de kilómetros para enseñarles a niños allá muy lejos en las montañas.
Esos son los verdaderos guatemaltecos, los que luchan, se esfuerzan y tratan de
salir adelante con todo y los asaltantes, las maras, los narcos, las
extorsiones. Con todo y los Gobiernos mediocres que hemos tenido. Pero ahora
hay que sumar a los “activistas” como los máximos enemigos de la misma gente.
Ellos son los que llevan la violencia del Gobierno, al atacar oficinas, quemar
instalaciones, secuestrar gente o asesinar empleados porque para ellos están “defendiendo
sus derechos”. Disculpen de nuevo, pero esos que razonan así son malos
guatemaltecos que no les importa la paz ni el beneficio de sus hermanos y sí
les importa destruir para su propio beneficio.
Somos mejores que ellos, somos mejores chapines. Y se los
vamos a demostrar con hechos, con trabajo, con producción, con aspiración y con
esperanza. Aunque quieran trocearnos, no van a poder, aunque pongan mil trabas
no van a poder. Este país ya habría tronado con todo lo nefasto que hay, si no
fuera por usted, por su papá, su mamá y sus hermanos y hermanas que siguen
trabajando y no se dejaron vencer.
En Guate Sí
podemos. ¿Usted está conmigo?
Por Güicho
Godoy
miércoles, 2 de julio de 2014
Por aquello de los "Clasemedieros"
Frase acuñada por los columnistas de Plaza Pública y otros panfletos digitales, de esos que solo se hacen eco entre sí. Y al final, algunos, como buena masa, lo comienza a usar en la pretensión y espejismo de oírse intelectuales al utilizarlo. ¿Qué determinan? ¿Qué delimitan? ¿Qué están clasificando? Sencillo, una burda palabra para encasillar a todos los que no les creemos sus aires de reflexivos, de ecuánimes, de "analistas". Pero seamos nosotros, como sociedad, como ciudadanos responsables, atentos y no dejemos que nuestra dignidad se amenace. Nadie va a encasillarnos.
Primero, ser "Clasemediero" según ellos, tiene que ver con una posición social aspiracional (y lo dicen con desdén, como si ellos no aspiraran también a tener una mejor vida). Lo importante aquí es que utilizan estos términos mientras ellos viven como asalariados detrás de un escritorio, leyendo, analizando y disparando a diestra y siniestra como si gozaran de algún privilegio para hacerlo. Y la pregunta aquí es: ¿Ellos no pertenecen a la Clase Media guatemalteca que tiene que pagar impuestos, que sostiene la economía del país con su trabajo y su intermediación? ¿Acaso no la mayoría de ellos fueron a una Universidad, tienen una casa con una hipoteca a 20 años y sacan su auto a 5 años plazo? Si eso no es ser de Clase media, disculpen, no sé lo que es y juzgarnos así entre nosotros, es ilógico e irracional.
Segundo, ser "Clasemediero" es además malo. ¿Por qué? en su cabecita somos malos porque somos "nosotros" quienes pusimos al presidente de turno. Venga usted a reírse de su grave error como "analistas" que son. Resulta que la mayoría de la población no es de Clase Media, resulta que los capitalinos no somos mayoría bajo ningún término, pero al final nosotros somos los culpables de todo. Salieron buenos. Que no queden sus falsos líderes es problema de ellos. Que no les den huesos en el Gobierno de turno es preocupación de ellos, no de nosotros, gente que solo quiere vivir en paz, que lo dejen ir a su chance, a su microempresa, que tratamos que no nos sabotee el mismo sistema. Como para todavía aguantar a otros aspiracionales, pero que aspiran a tener su labor de escritorio como "analistas", una bonita palabra para evidenciar que no saben hacer nada. Y aclaro, eso no tiene nada que ver con nosotros como sociedad, tiene más que ver con sus propias aspiraciones y errores.
Tercero, pues resulta que el "Clasemediero" promedio es tonto. Según ellos, somos gente irreflexiva que no piensa, que vive engañada por los medios (claro, no los que ellos usan) y por la "élite". Y digo yo, creerán que quienes intentamos salir adelante en Guatemala, pagar la educación de nuestros hijos, luchar por darle una vida digna y todo, de verdad creen que somos ignorantes. Resulta que al final sí, solo a ellos les conviene ser reflexivos, analizar desde su escritorio mientras reciben sus flamantes salarios provenientes de organizaciones europeas pro derechos humanos. Ahora bien, me estoy excediendo. Es cierto, no me consta eso pero lo esperaría, porque no sería ético que estuvieran despotricando todo el día en Twitter mientras su empleador cree que hace su trabajo.
Se las dejo picando. ¿Qué piensan ustedes? ¿Nos dejamos etiquetar o les plantamos cara y pedimos dignidad para la clase social que mantiene a este país? ¿Ustedes qué dicen?
Primero, ser "Clasemediero" según ellos, tiene que ver con una posición social aspiracional (y lo dicen con desdén, como si ellos no aspiraran también a tener una mejor vida). Lo importante aquí es que utilizan estos términos mientras ellos viven como asalariados detrás de un escritorio, leyendo, analizando y disparando a diestra y siniestra como si gozaran de algún privilegio para hacerlo. Y la pregunta aquí es: ¿Ellos no pertenecen a la Clase Media guatemalteca que tiene que pagar impuestos, que sostiene la economía del país con su trabajo y su intermediación? ¿Acaso no la mayoría de ellos fueron a una Universidad, tienen una casa con una hipoteca a 20 años y sacan su auto a 5 años plazo? Si eso no es ser de Clase media, disculpen, no sé lo que es y juzgarnos así entre nosotros, es ilógico e irracional.
Segundo, ser "Clasemediero" es además malo. ¿Por qué? en su cabecita somos malos porque somos "nosotros" quienes pusimos al presidente de turno. Venga usted a reírse de su grave error como "analistas" que son. Resulta que la mayoría de la población no es de Clase Media, resulta que los capitalinos no somos mayoría bajo ningún término, pero al final nosotros somos los culpables de todo. Salieron buenos. Que no queden sus falsos líderes es problema de ellos. Que no les den huesos en el Gobierno de turno es preocupación de ellos, no de nosotros, gente que solo quiere vivir en paz, que lo dejen ir a su chance, a su microempresa, que tratamos que no nos sabotee el mismo sistema. Como para todavía aguantar a otros aspiracionales, pero que aspiran a tener su labor de escritorio como "analistas", una bonita palabra para evidenciar que no saben hacer nada. Y aclaro, eso no tiene nada que ver con nosotros como sociedad, tiene más que ver con sus propias aspiraciones y errores.
Tercero, pues resulta que el "Clasemediero" promedio es tonto. Según ellos, somos gente irreflexiva que no piensa, que vive engañada por los medios (claro, no los que ellos usan) y por la "élite". Y digo yo, creerán que quienes intentamos salir adelante en Guatemala, pagar la educación de nuestros hijos, luchar por darle una vida digna y todo, de verdad creen que somos ignorantes. Resulta que al final sí, solo a ellos les conviene ser reflexivos, analizar desde su escritorio mientras reciben sus flamantes salarios provenientes de organizaciones europeas pro derechos humanos. Ahora bien, me estoy excediendo. Es cierto, no me consta eso pero lo esperaría, porque no sería ético que estuvieran despotricando todo el día en Twitter mientras su empleador cree que hace su trabajo.
Se las dejo picando. ¿Qué piensan ustedes? ¿Nos dejamos etiquetar o les plantamos cara y pedimos dignidad para la clase social que mantiene a este país? ¿Ustedes qué dicen?
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