martes, 16 de septiembre de 2014

El pensamiento independiente

Ya pasó el fervor patrio. Luego de las marchas, las antorchas, los desfiles, el descanso y las frases nacionalistas nos toca volver a enfrentarnos a la realidad. Una realidad difícil pero en nuestro contexto, no podemos olvidar lo privilegiados que somos. Hablo de quienes accedemos a redes sociales todos los días, tenemos el privilegio de movilizarnos en nuestros vehículos, tenemos trabajos estables e incluso nos damos lujos como fiestas y viajes los fines de semana. ¿Somos o no somos afortunados?

Ahora bien, no tardan en aparecer (precisamente provenientes de este círculo de privilegiados) aquellos que critican la Independencia del país y de la misma persona. Se burlan del fervor patrio y aseguran que no somos libres ni independientes ni soberanos. Muchos se prenden de estos argumentos falaces, pretenden sonar intelectuales y "se la creen". A mí, honestamente me da risa, porque en su pretensión intelectual, no llegan a entender un mundo global. Quiero decir, sus argumentos de "sus carros son japoneses, sus computadoras coreanas, sus aspiraciones gringas", no amenazan en lo más mínimo nuestra soberanía.

Más en nuestro estrato caótico social de clase media, la independencia no tiene sentido por el simple hecho de que lo que usemos sea de aquí, de Guatemala. Tampoco tiene que ver con que las aspiraciones de la gente sea lo que ve en la televisión por cable de canales gringos. No, nuestra independencia, la que se celebra, es la separación de España y la instauración de un Estado nacional que sí existe. Y eso se celebra, ni más ni menos. No hablemos de la marca del carro, del televisor, del celular, eso es lo de menos, si no produce en Guatemala lo debemos importar, eso ocurre en todos los países del mundo sin que amenace su soberanía.

Eso sí, el reclamo debe ir hacia nuestras autoridades que aceptan cualquier recomendación hecha por la ONU o cualquier gobierno extranjero. El Banco Mundial, el BID o cualquier institución que recomiende el endeudamiento del país. Ahí es donde nuestra independencia debe verse reflejada y no dejarnos coaccionar. Ahí es donde la ciudadanía debe mostrarse unificada y exigir que el país tenga una postura íntegra e independiente. Dejar de ser un Estado servil e imitador y convertirnos en regentes de nuestro propio destino, como sociedad.

Los invito a que nos pongamos de acuerdo, a que dejemos la crítica superficial y falaz y comencemos a entendernos de verdad. Dejemos la ideología a un lado y comencemos a trabajar, a exigir un Estado más justo, con menos privilegios, con menos presupuestos inflados, con salarios acordes a nuestra realidad tanto arriba como abajo y dejando que la gente ejerza su libertad, como tal.

Es un poco soñador pero yo creo que es posible. ¿Ustedes?

viernes, 12 de septiembre de 2014

Ejerzamos la ciudadanía

Muchas veces solo alegamos que nuestro sistema no nos protege ni nos respalda, pero en gran parte
se debe a nuestra pasividad y falta de acción. Ejercer ciudadanía es cumplir con nuestras responsabilidades, no es, como piensan algunos, simplemente ir a votar o pagar impuestos. Eso es apenas un mínimo. Pero hay una acción en la cual la mayoría nos quedamos rezagados y nos afecta mucho más, a la larga: no tenemos cultura de denuncia.

Imaginen esto: un primo fue a parar a una cárcel "preventiva" por un caso que no tenía que ver con él. Lo recuerdo muy bien, mi tía se preocupó muchísimo y su esposo a altas horas de la noche salió hacia no sé qué lugar. Cuando regresó ya traía un mejor semblante, "logré que lo trasladaran a un lugar seguro, lo van a cuidar". No hablo de conectes o de alguien influyente. Simplemente un ciudadano común. Mi punto es que la gente sabe y conoce con quién hablar para que las cosas funcionen dentro de presidios. La gente sabe, y no lo denuncia.

Pasa lo mismo con los puestos de drogas y los reductos de pandilleros en varias zonas de la capital. Los vecinos conocen los horarios, las entregas, quiénes son, dónde viven y qué hacen exactamente. No hay que ser clarividente, simplemente se sabe. Sin embargo, por miedo y por muchísima indiferencia, dejamos que pase, no denunciamos y al final pagamos siempre la moneda cara pues eventualmente estos pandilleros terminar pidiendo extorsión, quizá no a nosotros, pero sí a las tiendas donde compramos, o a las empresas donde trabajamos. Eventualmente, nuestra irresponsabilidad ciudadana nos golpea siempre.

Podría seguir. Platicar con un empresario cualquier y que de repente fue subcontratado por una dependencia estatal, la que sea, y lo primer condición que le ponen es que el 30 % del trabajo se debe dar en "comisión" a quien lo contactó. Es tan frecuente como el almuerzo solidario o los bloqueos en las calles. Sucede literalmente todos los días. Pero ¿Qué pasa? pues nada, simplemente no denunciamos y las obras públicas cuestan el doble o el triple debido a que los dejamos operar.

Existen actualmente medios de denuncias anónimas, existen procesos que se investigan por las pistas que la gente deja en redes sociales y hemos visto que ya hay casos que han prosperado aprovechando Twitter o Facebook. Tenemos muchas más ventajas y accesos hoy, como para que sigamos cultivando esta cultura del silencio.

Hoy que estamos en fechas cívicas, patrióticas y demás, seamos coherentes. La ciudadanía y el patriotismo nos piden denunciar, hacer públicas las injusticias. Usted y yo nos beneficiaremos si somos valientes y cumplimos con nuestras responsabilidades: ¡Denunciemos!

En próximas entradas seguiré hablando de este tema, que creo muy importante para abordar.

Por Güicho G.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

¿El transporte es prioridad?

Yo soy dueño de varios buses. He de tener una vida muy limitada pues he "trabajado con pérdidas" durante los últimos 20 años. Aunque mis gastos no pueden ser cubiertos con los ingresos que generan los Q1.10 de la tarifa autorizada, el Gobierno comprendiendo que la gente no puede pagar más me subsidia, me paga Q7,190 por bus mensualmente, así que si tengo 4 buses recibo más o menos Q28 mil sin mover un solo dedo, y a eso le sumo lo que sí me ingresa de las tarifas. En papel suena muy bonito, ¿Cierto?

Bueno, pues resulta que en realidad los ingresos son muy superiores porque en realidad mi chofer cobra entre Q3 y Q5 dependiendo la hora y la ruta, y de todas maneras, el Gobierno me sigue pagando mi subsidio. Para seguir aparentando mi calamidad, no invierto un solo centavo en el mantenimiento del bus. Y lo que tenemos es un punto de vista más real de lo que se ve en las calles.

Ahora bien, ya sin casacas, el negocio de verdad funciona algo así: yo como dueño le pido más o menos Q800 de ingresos diarios al chofer. No me importa realmente cómo se junten siempre que me los dé, diariamente. El resto de sus ingresos, los puede usar él para pagar la gasolina, uno que otro litro de aceite, la cuota para el brocha y de paso la extorsión. Para llegar a esa cuota requiere apenas de 266 personas que usen el bus al módico precio de Q3, pero sabemos que la ruta después de las 6 pm aumenta. Si tomamos en cuenta que la camioneta alberga hasta 150 personas en su hora más saturada, en realidad juntar esta cantidad no requiere más de dos viajes.

Lo importante aquí es qué está haciendo el Gobierno y qué hay detrás para no tomar acción al respecto. Hablamos del trabajo de la gente, de su medio de transporte diario y más importante, de una industria macabra de asesinatos fraguados entre los brochas, los choferes y los dueños que no admiten competencia. Yo como dueño me embolso casi Q64,000 más los otos Q28,000 que me regala el Gobierno.

¿Trabajo con pérdidas? ¿La gente debe pagar por esta industria macabra? ¿Quién se anima a entrarle a este problema?

lunes, 1 de septiembre de 2014

Extremos sobre la independencia

No tardaron ya los autoproclamados intelectuales en comenzar a hacer poesía y a burlarse de los débiles símbolos que nos hacen nación. En su pretensión por sentirse inteligentes, más allá de las masas que somos sus paisanos, prefieren denigrarnos con intereses claros de segregar aún más nuestros vínculos que nos hacen patria. Y ahí estamos mal. Muy mal.

Seamos claros, nuestra independencia, con la banderita, el himno y los símbolos patrios no son lo que nos vuelve verdadera nación, eso es cierto. Pero tampoco significa que burlarse y denigrarlos sea lo adecuado. Es cierto, la Independencia como tal fue solo una manera un poco cobarde de sacar a España de la jugada y que los tributos se quedaran en el país. Tan poco significaban los ingresos de estas tierras, que a los ibéricos no les importó perdernos. Ahora bien, no es esa medida la que nos dejó estos lastres tan difíciles. Gran parte de nuestros problemas actuales vienen de la Reforma Liberal y específicamente de la necedad de Justo Rufino Barrios de quitarle las tierras y ejidos a los pueblos pacíficamente organizados. Es lo más sencillo como lo puedo explicar.

Así que somos independientes, en cuanto a soberanía y nación, leyes y libertad. Eso es verdad aunque les duela a los que quisieran un nuevo Arbenz peleándose con nuestro mayor socio comercial. Sí somos independientes, en esa medida. No pretendamos ser autosuficientes, nuestra capacidad productiva y de educación son muy limitados para erigirnos como una potencia mundial.

Así que este mes celebramos la Independencia de España. Celebramos que intentamos como nación determinarnos a nosotros mismos y seguimos esa deriva aún hoy. No vale aquí tratar de segregar a las personas por su color de piel, por cómo visten o el idioma que hablan. Somos bendecidos por tener tierras productivas, gran corazón y ser personas humildes y solidarias. Yo eso celebro, no creo en la historia como la enseñan en la clase de sociales y lo invito a ser crítico pero no a ser cínico. Esos intelectuales de hoy hacen más daño del que pretenden. No nos separemos más. Seamos una nación, de verdad, sin privilegios, sin exclusiones, sin discursos políticamente correctos.

Seamos nación unida por los corazones y las metas de buenos deseos para los vecinos. Si él está bien, yo estaré mejor. Vivamos esta independencia de verdad y rechacemos a los hipócritas que solo buscan separar y su propio beneficio. #EnGuateSíPodemos

Por Güicho Godoy

viernes, 29 de agosto de 2014

La violencia como demanda de derecho

Instalaciones quemadas, secuestros. Fotografía de Prensa Libre
Imagínese que a usted lo contrataron en una empresa, que por fin tiene la posibilidad de ganar un salario estable y competitivo para mantener a su familia. En Guatemala eso no es frecuente, ni es cosa de todos los días. Eso es como lo de Jesús y que los ángeles hacen fiesta por cada pecador convertido. El bienestar de uno solo de los guatemaltecos es de celebrar. Pero imagine que a las pocas semanas (incluso antes de que reciba su primer cheque) viene alguien, ingresa a su oficina, lo golpea y lo retiene como rehén. La justificación es que esta persona siente que la empresa le debe algo a él y que va a quemar la oficina, lo va a secuestrar a usted hasta que la empresa le dé un cheque. ¿Qué pensará y sentirá usted? ¿Recordará a su familia, cómo se angustiarán por usted? No me caben las palabras para imaginar ese verdadero terror. Alguien tiene problema con una empresa y usted, que solo busca trabajar y "ganarse la vida" resulta con el peligro de perderla. Bueno, el problema está en que no es una fábula ni un supuesto. Eso pasa en Guatemala, y lo más triste, ocurre todas las semanas.

¿Se enteró del caso de Santa Eulalia? Secuestraron a trabajadores de una hidroeléctrica, luego de retenerlos y golpearlos los liberaron para volverlos a atrapar y secuestrarlos mientras atacaban otras oficinas. ¿Justifica usted estos actos? ¿Es permitido solo porque los agresores son indígenas marginados por 500 años de explotación? ¿La violencia tiene una justificación de semejante proporción?

Bueno, se enteró del caso en Alta Verapaz, en otra hidroeléctrica. De nuevo violencia, de nuevo los famosos "analistas" justificando un lado y condenando al otro. Y la conclusión, violencia y más violencia.

Ahora bien, ayer trascendió lo de la comunidad judía, que fue expulsada de San Juan La Laguna por líderes de la comunidad. Hoy los judíos se van, bajo amenazas y de nuevo las mismas justificaciones. Pareciera que el plan es crear una nueva inquisición, ahora dirigida por los líderes indígenas en contra de todo lo que no sea "indígena". No hablo de apariencias, sino del discurso subyacente en todos los casos anteriores.

Es un común denominador. No sé si notaron pero estas mismas acciones las vimos el año pasado contra algunas empresas mineras, como Marlin en San Marcos y Huehuetenango, La Puya en San José del Golfo (y es vista como la resistencia cool), Minera San Rafael en Santa Rosa (que derivó en un Estado de Sitio) y contra la mina de Níquel en Izabal. Ante todo esto, el Gobierno ha sido inoperante para provocar un diálogo verdadero, no digamos para someter esta resistencia violenta. No son los medios ni las justificaciones alcanzan. Es ahí donde nosotros como población debemos condenar estos hechos, no callar por falsa tolerancia. Debemos ser ciudadanos responsables que exijamos la correcta aplicación de la ley. Nada justifica el secuestro ni los linchamientos. Nada. Si no me cree, póngase en los zapatos del secuestrado, de su familia y dígame si acaso ese no es verdadero terror.

Por Güicho Godoy


jueves, 28 de agosto de 2014

¡No nos dejemos engañar!

En los tiempos actuales, mucha gente se preocupa por las noticias, es usual que nos envíen cadenas por Facebook e inclusive por Twitter pidiendo hacer algo, compartir, darle "like" o cualquier cosa solo para evitar algo o aportar a alguna causa. Y aunque muchos lo toman a chiste y a la gran mayoría nos molesta esta invasión del espacio personal, son muy pocos los que van a la fuente original de la información e indagan, cuestionan y llegan al fondo del asunto.

Esta entrada será breve. Solo quiero expresar mi preocupación por la falta de energía que tenemos para cuestionarnos lo que leemos diariamente, sobre todo en redes sociales. Se está volviendo tendencia que los medios de noticias digitales, en su desesperación por contar una historia "novedosa" simplemente agarran cualquier cosa en línea que sea tendencia y hacen un artículo superfluo. Y el problema radica en que luego comparten esa nota como "información", que en la mayoría de ocasiones aporta cero a nada en las preocupaciones diarias.

Este espacio de Rumbo Positivo busca servir como medio de indagación, mi catarsis personal y de contrastar opiniones y formatos de noticias. Muchas veces he discutido con gente porque cuestiono lo que su medio o su nota quiso dar a entender. Muchos se ofenden, otros platican, otros se explican. El punto es que mis intervenciones van con el objetivo de que indaguemos, desconfiemos y lleguemos al fondo para que las "noticias" sean en realidad algo de sustancia para nosotros.

Hoy cualquiera es periodista, hoy cualquiera escribe y publica lo que piensa, quizá sin rigurosidad técnica de la profesión. Pues bien, yo aquí cuestiono, planteo interrogantes, no pretendo dar todas las respuestas pero sí que despertemos la curiosidad y no nos dejemos engañar. Siempre es bueno agradecer su lectura fiel. En poco tiempo he notado el incremento en las visitas a mi blog.

Sigamos construyendo para Guatemala un espacio de debate y diálogo.

miércoles, 27 de agosto de 2014

¿Estamos preocupados por el ambiente?

Una imagen que me compartieron la semana anterior me dejó pensando y reflexionando mucho sobre nuestro falso activismo y cómo ha proliferado el negocio de ser "activista" a sueldo. Y antes de que varios empiecen a llamarme de cualquier forma, quiero extenderme y plantear ciertas interrogantes que lastimosamente, muchos involucrados no querrán contestar. Pero vamos, entremos en materia.
Una imagen no pensada para Guatemala pero aplica muy bien

"Defendemos el agua y los recursos del país"

Entiendo que el discurso popular y lo que han tendido en llamar "asustar con el petate del muerto" es lo que les ayuda a generar impacto y morbo. Me llama muchísimo la atención, una organización gestiona fondos y destina decenas de miles de quetzales para hacer una campaña en la que amenazan "Empresas mineras, los ojos del mundo están puestos en ustedes". Literal, decenas de miles de quetzales en mupis y anuncios de camionetas. ¿Qué beneficio trae una campaña así a la población? No están informando, no están apelando al discurso, de hecho, están amenazando. Y ese no es el punto, lo interesante es que esos recursos bien utilizados hubiesen servido mucho más para capacitar a una comunidad sobre manejo de desechos, para acompañar a las municipalidades cercanas a proyectos industriales y asesorarlos sobre protocolos y demás procedimientos para tratamiento de aguas o administración de basura. ¿Es acaso esto defender el agua? ¿No es más importante frenar y educar para evitar la contaminación con o sin industria extranjera en el lugar? Esto lleva a pensar que el interés NO está en proteger el ambiente sino en bloquear ciertos negocios e industrias. La pregunta es ¿Por qué?

"Velamos por la protección del medio ambiente"

¿Es en serio? Mandar a imprimir anuncios en la parte de atrás de una camioneta no es precisamente proteger recursos. ¿Ha visto, se ha enterado o algún medio "alternativo" le informó sobre alguna actividad en el lago de Amatitlán, de Atitlán, laguna de Ayarza, Petén Itzá para evitar la contaminación? ¿Se ha enterado de alguna propuesta en concreto que estas organizaciones hayan presentado para implementar plantas de tratamiento o planes para mejor manejo de los recursos junto a las municipalidades? Vamos, que siquiera hubiesen hecho alguna campaña de sostenibilidad para educar a cierto grupo, a que los niños aprendan que los recursos hay que cuidarlos. No digo que no hayan instituciones trabajando por el ambiente, pero es evidente que hay una industria detrás de bloquear otras industrias.

"La gente no quiere los megaproyectos"

Cuando se usan argumentos como "el pueblo quiere..." se acaba con la seriedad y empiezan a sonar como Payazón, en serio. No podemos esconder y abrigar deseos e intenciones detrás de algo tan amorfo como "el pueblo". La gente quiere energía eléctrica barata, sin cortes en cualquier lugar del país. La gente quiere empleos, quiere tener ingresos que no dependan del clima o de la sequía y demás. La gente quiere trabajar en paz y que no los molesten. Y nada de eso pelea con las industrias o con lo que han dado por llamar conflictividad. Es evidente que detrás hay un interés que trasciende la protección del agua o de la tierra. Digo, el caso de Minera San Rafael, que según una publicación hizo socios minoritarios a las personas que vendieron sus tierras es icónico y plantea una interrogante mayor a estas organizaciones: ¿Habría conflicto si este es el modo de operar de las empresas mineras? ¿Las comunidades se organizarían en contra sabiendo que van a recibir réditos muy por encima de los que establece la ley? Curioso, sobre esto, ninguno de estos analistas dice nada. ¿O será que las famosas "donaciones" son aún más jugosas que esta forma de hacer negocios? Si esta respuesta es afirmativa, hay muchísimo de qué estar preocupados. Ya hablamos de una mafia, no de una ONG.

Así que, para este día planteo esta interrogante esperando que ustedes puedan reflexionar sobre las posibles respuestas. Pongo el tema sobre la mesa y espero debatir. Lo fundamental aquí es no dejarse engañar y evitar lo más posible la confrontación.

jueves, 21 de agosto de 2014

Una sola identidad... colectiva

Identidad es conocer nuestras diferencias y no dejar que predominen
Yo cada vez escucho y leo con más preocupación frases bonitas pero que carecen de sentido y nos hacen muchísimo daño, de manera subliminal, cadenciosa, como el cáncer, que te mata silenciosamente. Y no hablo de retórica, es en realidad lo que leemos con mayor frecuencia, lo que vivimos en una falsa noción de "identidad". Hoy vemos cómo supuestos intelectuales y algunos "analistas" atacan todo lo que tenga que ver con el "status quo" del guatemalteco, se esfuerzan por desmitificar una débil noción de identidad colectiva y mueren porque se "instituya" la identidad del vencido, del sometido, del excluido.

Ya me he referido a alguno de estos temas, cuando nos referimos a minorías y grupos no representados en el país, pero esto trasciende toda esa noción. Resulta que ser un joven, guatemalteco de la capital y Dios guarde tener apellido español, eso es pecado. Resulta que actualmente las minorías oprimidas son niños, mujeres, ancianos, indígenas y podemos seguir colocando subgrupos alineados con la noción "hipster", de que todo lo "no tradicional" es victimizado. Y al final, el problema realmente radica en golpear nuestra identidad como colectivo.

No sé si me estoy complicando en ir al punto. Sé que muchos solo van a leer prejuicios y no entenderán a lo que me refiero. Ya va siendo hora de dejar de alegar por moda, de sumarse a causas de "necesitados" solo porque un par de celebridades así lo hacen, de dejar de criticar todo lo que hasta hoy nos ha mantenido unidos por el juego al que nos ponen a jugar. El día en el que dejemos de ver colores de piel, apellidos, lugares de origen, universidades y todos esos prejuicios, entonces seremos nación, seremos patria. Pero por el momento, resulta que lo "correcto", que lo "inn", que lo "cool" es despotricar contra todo lo establecido en busca de una identidad, en realidad de pequeñas naciones divididas por ambiciones tontas.

En menos de un mes las redes sociales estarán plagadas de comentarios socarrones, de indirectas y sarcasmos burlándose de nuestra débil nación. Ya lo verán, cómo estos intelectuales atacarán la identidad del guatemalteco, querrán verse inteligentes criticando nuestra precaria independencia.

Y claro que me preocupa, pues todas esas pretensiones no buscan fortalecernos como sociedad, sino dividirnos. Lo aludí el otro día en una columna, que ya se trataba solo argumentar desde el origen étnico, social o estatus. Y yo les pregunto: ¿Tenemos que agachar la cabeza, tenemos que pelearnos entre hermanos en lugar de buscar qué nos une, nos iguala y construir sobre esas bases nuestra nación? Nuestra nación colectiva, ecléctica e incluyente, pero una sola nación guatemalteca de verdad.

Yo creo que sí podemos. Estos "analistas" ignórenlos, no les den poder. Analicen lo que dicen, léanlos pero no hagan lo que ellos aconsejan. Busquemos la unidad y la paz de verdad, que solo comienzan en la tolerancia. #EnGuateSíPodemos

miércoles, 20 de agosto de 2014

La "Verdadera Paz"

¿Qué nos lleva a ser tan conflictivos con todo lo que pasa?
Pensar que una de las tierras más bellas de Guatemala pasó de ser "El lugar de la guerra" a convertirse, casi que por decreto en la "verdadera paz", la Verapaz. Hoy por hoy, seguimos viendo una serie de conflictos en esta hermosa región, de gente trabajadora y humilde y de grandes enfrentamientos con la autoridad amparados en cuestiones de "legitimidad", como les ha dado por decir a los analistas. Cuesta contrastar que maravillas naturales como Semuc Champey, las cuevas de Candelaria, del Rey Marcos o la preciosa Laguna de Lachuá estén rodeados de muertes y conflictos. No, no vamos a hablar aquí de romanticismo barato, sino a tratar de poner en contexto lo que pasa allá y que pocos se atreven a profundizar.

"El conflicto es por el agua"

Este es el primer argumento y el más simplista que se ha hecho. Sin embargo, Alta Verapaz es una de las regiones con los recursos óptimos para aprovecharlos con este tipo de energía. De hecho, pocos analistas se oponen directamente a la idea o noción de la hidroeléctrica, pues estamos como país en la capacidad de abastecer el 100% del territorio nacional e incluso vender energía al sur de México y a Centroamérica. Esto no solo es una oportunidad, sino una obligación para darle una vida digna a toda nuestra población. La electricidad ya no es un lujo y en eso todos estamos de acuerdo. Actualmente, los proyectos hidroeléctricos aprobados en el país son de menor envergadura, no requiere de desvío en el cause de los ríos y no contaminan. Sabemos que el conflicto no es por esto, no hay que dejarse engañar.

"El conflicto es racial"

Aquí les comparto la noticia sobre los incidentes que originaron esta entrada y en este enlace encontrarán declaraciones del Observatorio Indígena. De nuevo, una organización que está lucrando con la apariencia, atribuyendo a una causa racial el conflicto en el lugar. Lo interesante de todos estos hecho (lamentables, en todo caso) es que ya son repetidos los casos: ya hubo ataque contra el dueño de un hotel en el área, hay robo de energía eléctrica de parte de ciertos líderes y para concluir, ahora el tema de la hidroeléctrica ha destapado el caso. Como respuesta, la población mantuvo como rehenes a varios policías.

Como en casos similares, por enfrentamientos con mineras o megaproyectos, la población y sus
líderes presentan una gran organización y logística para actuar. Ahora bien, aunque no hemos llegado al fondo del problema, retener a policías, extorsionar a la población, obligarla a desconectarse del cableado eléctrico y venderles energía robada, esto no es justificable bajo ningún punto de vista. Y menos aún atribuyéndole al caso tintes ideologizados como que es por racismo que se está capturando a estos líderes.

"Es un conflicto de tierras"

Este fue el último argumento que leí sobre la problemática. Varios "activistas" le atribuyen al ejército la responsabilidad de los conflictos en el área por haber "desplazado" a la población y haberles quitado "sus tierras" hace 30 o 40 años. Si bien es cierto que ocurrieron estos casos, yo no veo cómo yo vaya a incendiar la casa de alguien porque esa en algún momento perteneció a mi abuelo. Yo no lo puedo hacer, y no me puedo justificar en cualquier otra excusa para hacerlo. Pedimos respeto en nombre del género, de la raza, de las condición social, pero no podemos pasar sobre las leyes, menos extorsionar y aún secuestrar. Así que el conflicto de tierras, aunque sí tenga cierta incidencia, no justifica lo que está sucediendo.

Este pequeño análisis lo construyo para tratar de ordenar lo que está sucediendo. Pocos realmente ponen atención a estos hechos, pero es preocupante que esto esté sucediendo en nuestro país. Hablamos de una de las tierras más ricas y productivas del país, donde se podría hacer tanto, generar muchos ingresos y mejorar las condiciones de vida si se siguen los procesos adecuados. Es gran responsabilidad del Gobierno no ser un mediador al momento de problemas, sino un ente regulador activo antes y durante el proceso de estos proyectos.

Sigamos atentos estos sucesos. No nos dejemos engañar. Analicemos y conozcamos más sobre el tema.

Por Güicho Godoy

lunes, 18 de agosto de 2014

¿Contra qué estamos?

Este parece la razón de la aprobación: préstamos de 550 millones.
En los últimos días hemos visto cómo ha proliferado el tema de la llamada “Ley Monsanto” que no es más que una ley para regular la utilización de semillas modificadas y registrarlas de manera legal. El texto de la ley lo pueden encontrar aquí y darse cuenta que es un merequetengue intencional de nuestros diputados para que sea impreciso qué fue lo que realmente aprobaron y a qué se supone que está protegiendo. En líneas generales, hay mucha tela qué cortar y debemos seguir atentos cómo evoluciona el tema. Sin embargo, muchos de nuestros típicos activistas opositores (tristemente acompañados en esta ocasión de alguna que otra “celebridad” nacional) han comenzado a asustar con el petate del muerto, para generar antipatía contra transnacionales. Hoy analizaremos el discurso de este miedo infundado:


1) La ley Monsanto violenta contra los derechos de los pueblos originarios.

Bueno, ni tanto. Según se entiende de dicha ley, solo las especies genéticas “nuevas” podrán reclamar el derecho de “obtentor” y debe demostrar fehacientemente que no existía antes. Bajo esa premisa, la sabiduría ancestral de “sus cultivos” y “sus formas de sembrar” no se ven violentadas bajo ningún aspecto. De hecho, si el conocimiento ancestral y las comunidades están bien organizadas, es imposible que “se les prohíba” sembrar lo que quieran. Ahora bien, existe el temor de que se comiencen a utilizar semillas hechas por Monsanto y que entonces sí tengan que pagar, una vez sea reclamado el derecho de obtentor que el gigante de los transgénicos promueve. Veo una contradicción severa aquí, empecemos que ni siquiera existe un ente regulador, no digamos que las comunidades ancestrales bien asesoradas y financiadas puedan demostrar y adueñarse del derecho de sus semillas. De ahí en adelante son puros supuestos.
 
2) Monsanto crea transgénicos, por lo mismo atenta contra la vida.

Este es uno de los puntos más siniestros o como suelen llamar “asustar con el petate del muerto”. Recomiendo que vayan y lean la revista National Geographic, sus ediciones de julio y agosto y continuará durante seis meses más hablando sobre “El Futuro de la Comida”, en las que explican que para 2050 habrá 2 mil millones de bocas más qué alimentar en todo el mundo. Las semillas mejoradas, que son más resistentes a las plagas y cuesta menos cultivar (en su explicación más mínima) es el único futuro que se tiene para poder alimentar a todo el mundo. Las prácticas ancestrales, aunque románticas y hasta el momento fundamentales para los “pueblos originarios”, no serán suficientes para sostener al mundo. NatGeo de hecho es una organización que apoya mucho a los mismos pueblos y no se trata de una maquinaría “del imperio”. En estos reportajes han hablado de África y Sudamérica, pero vemos casos similares a Guatemala y a la coyuntura actual. La pregunta es: ¿sabemos lo suficiente, tenemos suficientes pruebas contra Monsanto y en general contra cualquier productor de semillas mejoradas para concluir que son siniestros intentos para convertirnos en mutantes con miles de enfermedades? ¿O solo somos parte de una maquinaria anticapitalista que se opone por el simple hecho de oponerse?

 3) “Juntemos firmas, no más transgénicos”.

Será que entendemos la ley en toda su dimensión. Y otra pregunta más: ¿Este Estado de Guatemala que no puede ni controlar que se respeten las leyes fundamentales a la vida, ni capturar delincuentes plenamente identificados ni mucho menos solucionar temas tan básicos como la salud y la educación, está en la capacidad de ya no dejar “los campesinos siembren en sus propias tierras con total libertad”? Más aún: el Ministerio de Agricultura, que sería el ente encargado de esta regulación ni siquiera tiene una unidad dedicada a analizar estas semillas, por lo mismo, hablamos de una ley muerta, inaplicable con suficientes recovecos dónde frenarla o dónde simplemente no ejecutarla.

Sabemos que no es una inocentada, sabemos que los diputados no aprueban una ley sin ningún interés de por medio, así que hubo algo debajo de la mesa. Sin duda. Pero lo que se deduce de la ley es el interés en cumplir con los requisitos del TLC con Estados Unidos y conseguir una aprobación burda de Q550,000 en préstamos para la “ejecución” de esta ley. Más va por ahí la cosa y es vergonzoso y triste, que nuestros diputados sean así.


Ahora bien, estas pequeñas explicaciones no buscan demeritar el debate sobre una ley, su análisis y ejecución, pero sí me interesa que la gente no se deje engañar también por la desinformación. Hablan de dignidad, de tradición, de irrespeto a los derechos fundamentales de los indígenas. Con su perdón, pero el debate debe ir más lejos, muchísimo más lejos que estos argumentos que aunque importante, no son nada. Lo importante aquí es: ¿El Estado está en capacidad de brindar lo mínimo y fundamental como la Seguridad, la Salud y la Vida? ¿Es más importante este tipo de leyes que legislar para reducir la corrupción y la burocracia estatal? ¿Nuestros esfuerzos no serían más útiles al reducir la deuda en lugar de adquirirla? Debatamos, pero no nos engañemos ni nos prestemos al juego de algunos desestabilizadores.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Dejemos las ideologías atrás

Así como Álvaro Velásquez pierde su tiempo cada semana tratando de maquillar la ideología de Izquierda y atribuir todo lo negativo a la "Derecha", y así como otros también se empeñan en hablar de Ayau y su gran visión, yo digo: ¿No va siendo hora de que esos puntos de partida los dejemos para el final? ¿No sería mejor dejar el caballito de batalla y comenzar a tender puentes que nos permitan salir del relajo en el que nos metimos por voluntad propia?

Quiero decir, resumamos los puntos en común que tenemos todos los ciudadanos preocupados por el país, pongámoslos sobre la mesa y partamos de ahí en adelante. Hago un resumen de estos puntos en común:


  • No queremos que nos endeuden más. El presupuesto está planteado para generar deuda y debería estar enfocado en balancear nuestras finanzas para que nuestros hijos no tengan que pagarlo luego. En eso todos estamos de acuerdo. 
  • No queremos que los funcionarios hagan y deshagan a conveniencia. Son servidores públicos y por lo mismo tienen un mandato del pueblo. ¿Cómo podemos coaccionarlos para que de verdad nos representen?
  • Queremos que los salarios de los funcionarios estén en sintonía con nuestra realidad. Si el salario mínimo está cerca de los Q3,000 cómo tenemos diputados ganando 10 veces eso y todavía facturando a nombre del Estado. ¿Cómo van a haber ministros ganando lo que 20 familias sueñan con recibir, y peor aún, con comisiones y demás negocios bajo la mesa? 
  • No queremos unas "metas de recaudación", queremos cuentas claras dentro de la SAT, que todos paguen lo justo. Pero que todos aporten lo que deben. Incluido el Gobierno. 
  • No queremos más privilegios de impunidad. La igualdad ante la ley implica que no existan antejuicios, como todo ciudadano, el funcionario debe responder ante la ley y punto. NO MÁS ANTEJUICIOS.
  • Tampoco queremos más instituciones inoperantes mantenidas por nuestros impuestos. El Parlacén, por mencionar el más obvio, fue creado simplemente como protección para el presidente después de que deje el cargo. ¿Cuánto nos cuesta a los guatemaltecos y qué "beneficios" nos trae?  
Ahora bien, lo mencionado arriba poco tiene que ver con ideología, es más sentido común e indignación verdadera. No hablo si tal o cual camino es más adecuado, simplemente digo que estos son los puntos en común desde donde podemos identificarnos sin importar la trinchera a la que pertenecemos. Si partimos de aquí, se pueden comenzar a construir propuestas serias, de peso y que compartamos con la verdadera MAYORÍA de la población y así obligar a los funcionarios a acatar el mandato que les delegamos y que les damos permiso de ejercer. 

Muchas veces la gente pelea conmigo y hasta me insulta por mi "forma de pensar". Yo siempre trato de ver qué tenemos en común antes para construir a partir de ahí. ¿Usted está de acuerdo conmigo? ¿Cree que este es un primer paso para construir una verdadera visión de país? 

Energía es más que luz

La energía eléctrica es necesaria para nuestras vidas, para el desarrollo del país y debe de tener una red fuerte para que nos llegue a todo...